domingo, 20 de septiembre de 2015

Baldosas humedas

Era un típico día caminando a la escuela aunque no siempre solía hacerlo, las baldosas tenían un cierto aroma por su humedad, sinceramente no me disgustaba. Mi mochila pesaba y era un día soleado pero caldeado. De repente oigo una voz adulta ..
- Oye , quieres que te ayude? provenía de un hombre adulto, bastante interesante sentado en un banco de la plaza mientras leía el diario 
- No gracias (como todos sabemos, no hay que hablar con extraños) 
Me dirigí rápidamente por el camino de piedras, para cruzar la calle y finalmente llegar a la escuela que quedaba frente a la plaza. Una sombra me siguió y hablo
-Segura? eso se ve pesado..
-Puedo, no es nada. yo ya estaba grande como para que me ayuden a cargar una mochila
El hombre me sonrío e hizo un gesto agradable con sus cejas y se volvió a sentar en el banco con su diario.

El largo día de escuela me hizo sentir muy cansada, fueron unas 6 horas exhaustivas y encima que ningunos de mis papas podían buscarme a la escuela debido a que los 2 estarían trabajando en aquel momento. Por lo tanto debía caminar a casa a la hora de la merienda. Las baldosas estaban secas, el sol caía y el aire se tornaba mas frió. Nuevamente veo al mismo hombre un poco mas serio hablando con una señora de gran edad pero no llegue a escuchar la conversación porque estaba un poco lejos.  Por lo visto me vio  y me siguió con una mirada simpática mientras seguía hablando con su compañera de charla o algo así.. 
Llegue a casa un poco intrigada, y me quede pensando en este interesante extraño y sin embargo simpático hombre el cual me había captado la atención. Brinque de la emoción al saber que al otro día no tenia escuela, era sábado, no había planeado nada para hacer con amigas.

Aun no entiendo porque, pero tenia planeado ir al parque para ver si este extraño seguiría estando allí ... 


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